Leonera: radiografía de una madre desesperada
Con la sutileza y un detallado análisis social, el director argentino Pablo Trapero abordó el impenetrable y hermético mundo de las cárceles en Leonera, estrenada en 2008.
La temática de la cinta carece de gustos familiares, pero parece estrictamente necesario abordar el drama de un mundo paralelo que afecta en paridad a las cárceles latinoamericanas. Leonera –un modismo en claves infiltradas de coa trasandino que significa ir en tránsito por los pasillos– narra la historia de Julia (Martina Gusman), una chica que amanece de forma repentina con un hombre muerto y otro herido.
Su incredulidad la obliga a entregarse a la policía y es presa del impacto. En segundo plano queda la alegría del descubrimiento de su embarazo, que la sorprende al ingresar a la cárcel. Su proceso de gestación lo sostendrá en el módulo de embarazadas y determinará el resto de la trama.
Trapero resguarda cada referencia de la trama. A diferencia de Carancho (2010), cuyo final fue incierto hasta el último segundo, en Leonera el descenlace parece anticipado, logrando mantener la tensión en el transcurso de la historia. Se nota cuando Trapero interviene en los guiones, pues anexa algunos elementos interesantes, como el despertar de un lesbianismo en el interior de la locura del encierro o la metamorfosis del odio al amor que siente Julia por su hijo Tomás.
En ese sentido, el director ha tratado de dilucidar qué piensan los reos en su encierro y cómo reaccionarán las internas cuando una chica acomodada interactúe con ellas. Convengamos –entonces– que no será esencial determinar si es culpable o inocente. La historia más bien encarcela los sentimientos maternos y la protección innata hacia su hijo que vive sus cuatro primeros años en la cárcel en un ambiente deprimente y corrupto, sine qua non, hubiese sido imposible lograrlo sin los términos fotográficos y de cámara que maneja este director.
Leonera es la representación perfecta de los sistemas penitenciarios latinoamericanos, pero también la radiografía exacta del alma de una madre desesperada.
Por: Julio Rivera






